5 ideas para viajar vegetarianamente y no morir de hambre en el intento

Una de las típicas preguntas que me hacen es: cómo haces cuando viajas? Inmediatamente mi mente dispara hacia gran variedad de lugares, sabores y colores nuevos que descubro al viajar... y lo mucho que me divierte andar por el mundo siendo vegetariana (vegana o crudivegana).


Desde que comencé a comer raro y diferente, me abrí a un nuevo mundo... no sólo de sabores y colores sino de lugares y culturas que no hubiese descubierto si no llevaba este estilo de vida. Ya hablamos de los beneficios de sumarse a esta corriente... ahora hablemos sobre lo interesante que puede ser dar vueltas por la nave Tierra con esta perspectiva :)

Acá van algunos puntos que me ayudan bastante cuando salgo de mi "zona de confort" y que quiero compartir contigo, para que veas que al viajar en realidad no salimos de esa zona sino que la ampliamos :) el mundo es muy amigable, todo depende del cristal con el que mires.



1. No vayas a la guerra sin matula*

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Lo más probable es que tengas ganas de comer algo cuando estás yendo a destino... tal vez antes de salir no tengas hambre, pero ya me pasó de encontrarme en medio del bus o avión con muchísimas ganas de comer ALGO delicioso y no encontrar ni pan! He ahí la primera trampa para comenzar con el pié izquierdo.

Así que hacéle caso a tu yo del futuro y preparáte algo... En vuelos largos generalmente te dan la opción de pedir comida vegetariana o vegana. Clave!

Lo que generalmente llevo conmigo es alguna fruta fresca, un mix de frutos y frutas secas... un termito con agua o algún fermento... y en el mejor de los casos, dependiendo de la hora y de las circunstancias algún jugo verde poderosoalgún algo que haya comprado (o podido preparar) la noche anterior o antes de emprender viaje.

Sí, se puede llevar frutas y comida al avión (líquidos en envases mayores a 100 ml. no). Usá tu creatividad según tus gustos y preferencias :) Querer es poder y te vas a AMAR cuando estés volando en medio del océano o atravesando desiertos o montañas... y no encuentres 1 sola chipera o despensa para comprar aunque sea un chicle.


2. Ubicáte

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Antes de partir enteráte de los mercaditos (idealmente orgánicos) que tenés en la zona, los restaurantes veggies o con opciones veggies. Más práctico todavía suele ser cuando estoy en el lugar, abro la app de Happy Cow y me dice a cuántos metros tengo algún market, restaurant o cafetería vegetariana, vegana, crudi o con "opciones para".

También en Google suelo poner: "vegetariano (y la zona y ciudad donde estoy)" para enterarme qué hay a mi alrededor. Trip Advisor es interesante y también pega dejar comentarios de las experiencias veggies, para ayudar a futuros viajeros. Sacá foto de tus platos, conectáte al wifi cuando estés ahí y hacélo si podés.


3. Preguntá

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En la recepción, en páginas de Facebook, en centros de yoga, en restaurantes veggies o mercaditos ecológicos van a saber guiarte. Es una excelente manera de conocer gente y a veces te dan la precisa de lugares a donde van los locales... y además filtrar según tus gustos a medida que vayas preguntando. Importante hacer los apuntes a medida que vayas investigando.


4. Abrí tu mente y tu paladar

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Otra de las cosas que AMO de viajar es la diversidad cultural que encuentro. Generalmente hay opciones deliciosas en los restaurantes de comida india: legumbres al curry, verduras con salsas bien especiadas... arroz sí o sí, pan naan y sus salsas deliciosas (ojo al picante) (más que recomendado comer con las manos! pedí que te enseñen... es OTRA COSA), árabe: hummus, tabuleh, babaganoush, falafel, sus salsas con sésamo, mexicana: frijoles refritos, salsa de frijoles, guacamole con nachos, burritos y tacos veggies (meu deus que delicia TODO!), italiana: ok pizza, ok pasta... pero a veces tienen cosas como caponata y otras delicias veggies para chuparse los dedos, nepalí: legumbres y vegetales con salsas a base de leche de coco y especias similares a la cocina india, china: salteados de arroz y verduras, sus sopas y otros platos con hongos y algas... (ojo a los condimentos altamente saborizados, les encanta usar ajinomoto ó glutamato monosódico hasta en la sopa!), japonesa: sopa de miso, sushis vegetarianos (suelo pedir personalizado con aguacate, pepino y hongos), ensalada de algas, natto (soja fermentada de aspecto y sabor intenso, si te gusta probar cosas raras go for it!), coreana: sopa de kimchi, fideo de trigo sarraceno, otros platos vegetarianos (es cuestión de avisarle al camarero y que él te guíe), pero las entradas que te traen son GENIALES! acá también mucho ojo al picante.

La lista puede seguir! Recordá investigar qué comidas locales y tradicionales podés probar y animate a sentir la cultura del lugar a través de sus sabores. De verdad es toda una experiencia!


 5. El que no llora no mama

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Ya sea que estés en la casa de amigos, parientes o en un hotel... con un poco de voluntad y una buena sonrisa, podés acercarte a la cocina, al chef o encargado... y comentarle de tus necesidades comidísticas pidiéndole opciones especiales o una ayudita.

A veces también podés pedir modificar un poquito la carta (con esa sonrisa que te caracteriza) quitando algún ingrediente, agregando otro... muchas veces son flexibles, otras veces se hacen de los que no pueden :) pero lo que siempre ayuda es: "soy alérgica a tal o cual cosa". Y muchas veces ayuda ser un poco flexible o en el peor de los casos, llevar algunos ingredientes a la mesa y agregar a lo que pidas.

Yo suelo ir más allá y me meto a la cocina con mis bártulos verdes y me hago mis desayunos. Suelo aprovechar y compartir mis brebajes con la gente de la cocina. Está bueno esparcir la semillita de eso que hace bien.


Y recordá que vayas a donde vayas, siempre vas a encontrar algo que te salve. Hoy día nio** encontramos opciones de leches vegetales en la mayoría de las cafeterías conocidas... opciones vegetarianas, veganas y crudas en muchos restaurantes y bares. Y en el peor (o mejor) de los casos, un ayunito cada tanto no viene mal :)

Buen viaje y buen apetito!



*matula: sinónimo de vianda, comida preparada en casa para llevar a algún lugar.
**nio significa, en este caso, algo así como "hasta" en jopará, lenguaje hablado en Paraguay, mezcla del guaraní y castellano.